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Sexualidad

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1. Definiendo la Sexualidad

 Si le preguntamos a cualquier persona que le sugiere la palabra “sexualidad” normalmente nos remite al cuerpo, y más concretamente a los genitales (pene, vulva, pechos, vagina…). En cuanto a prácticas sexuales, se reduce a la penetración o, como mucho, a otras prácticas sexuales como: la felación, cunnilingus o la masturbación. También se asocia a la reproducción/procreación (anticonceptivos, embarazo, menstruación, etc.). Pocas veces aparecen sentimientos (placer, cariño, vergüenza, etc.) o se hace mención a los aspectos sociales de las relaciones eróticas o románticas (tipos de relaciones, normas, etc.), ni se reflejan las diferentes orientaciones del deseo. Además, se restringe la sexualidad a una determinada época de la vida olvidando que sexualidad tenemos desde que nacemos hasta que morimos.

 Esta disociación, que separa los aspectos psicológicos y sociales, de la sexualidad, de los biológicos (genitales) se ve reflejada socialmente. Por ejemplo, como apunta S. Agustín (2009) en el cine se trata la “sexualidad” desde dos ópticas completamente diferenciadas: cine pornográfico; centrado en los aspectos físicos (desnudo, penetración, etc.), que puede incluso verse en otros idiomas sin perder nada de contenido, y cine comercial; que trata los aspectos psicológicos y sociales pero oculta los más explícitamente genitales.

La sexualidad humana de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) se define como:

sexualidad"Un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vive y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales."

 Por lo tanto, para poder aproximarnos sin generar conflictos o dudas a la cuestión de la sexualidad, la abordaremos a través del análisis de tres componentes de dicha realidad que facilitan su comprensión al estudiarse por separado, aunque se vivan conjuntamente por el ser humano. Nos referimos a los componentes biológico, psicológico y social de la sexualidad, que son los factores más relevantes en la sexualidad.

 

1.1  Componente Biológico de la Sexualidad

En coincidencia con el resto de mamíferos, biológicamente, los humanos estamos divididos en dos sexos para asegurar la perpetuación de la especie. A esta realidad se atiende cuando nos referimos al sexo biológico, diferenciando entre “hombre” y “mujer”. 

El proceso de “sexuación” es un proceso peculiar, y aunque es evidente la existencia de dos sexos, existen muchas maneras de “construirse”, tanto como hombre como mujer, sin la existencia concreta de dos sexos puros.

El sexo biológico incluye los diferentes tipos de sexo y se sirve del cuerpo en general como medio de expresión, no sólo los genitales, y su fin sería la reproducción siempre que se pueda y se quiera.

 

1.1.1.Diferenciación Sexual 

La diferenciación entre macho y hembra, consiste en un proceso evolutivo en el que se distinguen varios niveles:

  • sexo genético: determinado por la unión de los cromosomas sexuales, xx en el caso femenino y xy en el masculino.
  • sexo genital: hace referencia a los caracteres sexuales primarios. Las gónadas son las que producen las hormonas sexuales y van a permitir el desarrollo de los aparatos sexuales (pene-testículos o vagina-vulva). Aludiendo a lo explicado en el último punto del apartado anterior, la mera existencia de un patrón cromosómico xy no conlleva directamente el desarrollo de un varón. A parte de este patrón es necesario que en el periodo fetal actúe una sustancia hormona testicular en cantidad adecuada para que el futuro varón se desarrolle como tal. En el caso de estar esta hormona ausente, el futuro varón se desarrollará como hembra, independiente del patrón genético.

Puede darse el caso de que un tipo de sexo genital no coincida plenamente con el desarrollo correspondiente de los órganos sexuales internos.

  • sexo somático: En el periodo de la adolescencia las gónadas del individuo producen hormonas sexuales correspondientes con su sexo, andrógenos y estrógenos principalmente, que van a afectar a la apariencia externa de los individuos, es decir a sus caracteres sexuales secundarios. Este periodo transforma a los individuos físicamente diferenciando morfológicamente a un sexo del otro.

diferenciacion_sexual

a.              hombre: barba, desarrollo muscular, abundancia de vello corporal, voz grave, caderas estrechas...

b.              mujer: desarrollo de los pechos, voz más aguda, caderas anchas, mayor adiposidad cutánea, menor desarrollo muscular y óseo, el vello está muy poco desarrollado…

Es muy importante resaltar que en estos caracteres sexuales se presentan múltiples diferencias dependiendo de las razas y de los individuos concretos. Es muy importante aclarar esto ya que en muchos casos los individuos se sienten diferentes o incompletos si sus caracteres sexuales somáticos no concuerdan con los que se consideran "normales" en esa sociedad.

 

 

¿Sabías que?

 

Existe un pequeño porcentaje de personas que tienen una dotación genética de XXY y otras variantes. Son aproximadamente una de cada 2.000 personas y reciben el nombre de intersexual naciendo con características sexuales de ambos sexos. En algunas culturas se acepta que estos chavales crezcan y experimenten con su género, adoptando las expresiones de género que prefieran. En nuestra sociedad, prevalece una óptica médica sobre la intersexualidad y se interviene quirúrgicamente cuando todavía son bebes. Existen diferentes posturas sobre estas intervenciones, que son rechazadas por muchas de las personas intersexuales en su vida adulta.

 

 

1.2  Componente Psicológico de la Sexualidad

         Sería el sentimiento íntimo de pertenencia al grupo de hombres o al grupo de mujeres y todo lo que ello conlleva. Es habitual que el sexo de asignación y la identidad sexual coincidan, aunque hay casos en los que esto no ocurre, lo que se conoce como Transexualidad. Lo veremos más adelante. 

 

1.3  Componente Social de la Sexualidad

1.3.1. Regulación del Comportamiento Sexual

Aunque existen múltiples estudios sobre los comportamientos sexuales de los animales, existen muy pocos sobre los humanos. Por otro lado los estudios etiológicos no pueden ser aplicados directamente a los humanos, ya que el ser humano diverge en cuestiones fundamentales de los animales, incluidos los mamíferos superiores, por diversos motivos:

o        tabúes y control cultural.

o        Roles sexuales.

o        La sexualidad humana está presente a lo largo de toda la vida del individuo.

o        Los contraceptivos hacen que los humanos podamos diferenciar entre relaciones sexuales y reproducción.

 

1.3.2. Roles Sexuales o género

Una vez se ha realizado la asignación del sexo (niño o niña) al bebé a través de la exploración ocular de sus genitales, comienza todo un proceso para su construcción como hombre o mujer. A partir de ahora, las personas adultas tendrán hacia ese bebé un comportamiento diferencial en función del sexo del que se desprenderán una serie de expectativas que irán asumiendo el niño o la niña y que, consecuentemente modificarán su conducta. Podríamos hablar en este caso de profecía autocumplida.

No solamente nos catalogamos en función de nuestros genitales o nuestras hormonas, sino en función de lo que parecemos. Esto es lo que se llama “género”, es decir, una construcción social que hace que unos comportamientos, actitudes, habilidades, juegos o formas de vestir estén considerados como propios de hombres o de mujeres. Así, niños y niñas aprenden que los juegos, los comportamientos, las habilidades, los sentimientos, las formas de vestir, trabajos, etc., son diferentes para los chicos y para las chicas, y que por lo tanto no son iguales.

Pronto, el niño y la niña, tomarán conciencia de la existencia de ambos sexos y podrán identificarse como parte de uno de ellos, esto se conoce como “identidad sexual”.

Al final de los seis años, el niño y la niña tienen formada ya su identidad de género y su identidad sexual. A partir de aquí, pueden comenzar a conocerse a sí mismos y a sí mismas, a aceptarse tal y como son de forma positiva. Tendrán su particular manera de verse, sentirse y vivirse como seres sexuados.

Gayle Rubin (1975) en su teoría sexo-género distinguió entre ambos conceptos y explica el género como: “el conjunto de roles, tareas, comportamientos, espacios, actitudes y aptitudes que la sociedad espera que nosotros y nosotras asumamos en función de habitar un cuerpo femenino o masculino. El género lleva a cabo una diferenciación social entre hombres y mujeres como resultado de una construcción cultural sin fundamento real”. Según esta propuesta, la variación de los genitales origina la construcción estereotipada de una identidad que afecta a toda nuestra personalidad.

En el caso de la construcción del género masculino, las diferencias culturales coinciden en la necesidad de construirse y demostrar constantemente la condición de masculinidad, a través de una serie de ritos. Mientras que en el caso de las chicas se supone una condición de feminidad intrínseca a dicho sexo que en todo caso no necesitaría de refuerzos más que la cercanía al seno materno.

Rubin demuestra que existe una organización social claramente jerárquica, donde la posición principal en términos de valoración y dominio social es ocupada por los varones. El feminismo de la igualdad adopta esta premisa y de ahí que los esfuerzos vayan encaminados hacia esa “equiparación” que nos permitiría vivir y comportarnos como deseásemos sin darle mayor importancia a nuestro “sexo biológico”, determinado en última instancia por nuestros genitales.

Algunos grupos han llevado esta reflexión al extremo de considerar que las categorías de “hombre” y “mujer” son inservibles y constituyen una lacra para el desarrollo libre de la personalidad individual. El colectivo estadounidense Crimethinc (2001) hacía la siguiente reflexión: “El género es otra falsa división de la vida en categorías arbitrarias, ninguna de las cuales puede describirnos o englobarnos adecuadamente, con el objetivo de definirnos unos contra otros en pro de los intereses del Poder. No hay hombres. No hay mujeres. Hazte libre. Salte del mapa.”

roles_gneroPara los teóricos de la diferenciación sexual, las personas tenemos una base común y que el resultado final, tendente más hacia un “polo” que a otro, está determinado por los efectos que los distintos agentes “sexuantes” o diferenciadores tienen sobre nosotros y que acabarían por definir nuestra forma de ser hombre o mujer. Amezúa (2003) añade que: “los “sexos” están hechos de la misma madera o condición y sólo la distribución individualizada de estos y, sobre todo, su pensamiento de ser tales, los dota de una u otro identidad, lo sexual en una u otra dirección”

Respecto a las diferencias biológicas entre los dos “sexos” más allá de lo meramente genital Landarroitajauregui (2000) cita las declaraciones del investigador Robert Gorski en 1995: “Todas las diferencias anatómicas cerebrales descritas hasta la fecha en la bibliografía científica muestran un elevado grado de solapamiento. Si nosotros, los anatomistas descubriésemos un grado tal de solapamiento en la anatomía de los genitales, hablaríamos de hermafroditismo, en lugar de diferencias sexuales.”

 

 

Como refleja con detalle S. Agustín (2009) en su libro “Diversidad sexual en las aulas. Evitar el bullying homofóbico”, algunas de las características que parecen asociarse estadísticamente más a hombres que mujeres son las siguientes:

 

  • Formas de expresar la afectividad:
    • El patrón considerado “femenino” es expresar abiertamente los sentimientos y exteriorizarlos inequívocamente: llorar cuando algo nos emociona, abrazar a alguien a quien queremos, verbalizar los sentimientos, etc.
    • El patrón que se supone “masculino”, sin embargo, es implícito: gestos indirectos, expresión en privado pero no en público, “golpes afectuosos”, etc.
    • Resolución de problemas:
      • El patrón “masculino” sería más directo, tanto en la expresión como en el modo de afrontar situaciones conflictivas. Si no se puede solucionar un problema preferimos no “tocarlo”, si vemos una salida nos lanzamos hacia ella sin perder demasiado tiempo a analizarlo (lo cual muchas veces es funcional, pero en ocasiones deriva en conductas violentas).
      • El patrón “femenino” tiende a ser mucho más reflexivo, dar vueltas a un problema a veces olvidando el objetivo de encontrar una solución (lo que puede derivar en conductas pasivas).

 

  • Formas de afrontar los conflictos interpersonales:
    • Encontraríamos más hombres que responden de manera directa o “agresiva” ante un conflicto interpersonal.
    • Entre las mujeres, sin embargo, aparecen respuestas más indirectas o “manipuladoras”.

 

  • Vestimenta:
    • El patrón “masculino” marcaría un gusto por lo funcional (pantalones en lugar de faldas, pocos ornamentos).
    • El patrón “femenino”, por el contrario, que buscaría la belleza estética.

 

  • Dominancia y liderazgo frente a cuidado y cooperación:
    • Habría más mujeres con tendencia a cuidar a los demás, en especial a menores   y a mayores. En las relaciones sociales, lo “femenino” sería buscar la cooperación dentro del grupo, sin establecer líderes claros.
    • Mientras que lo “masculino” sería la búsqueda del liderazgo individual.

 

 

  • Profesiones:

Relacionado con el patrón anterior;

  • a los hombres se les asigna profesiones de poder, toma de decisiones, actividad física y agresividad (obreros, bomberos, directivos...).
  • A las mujeres profesiones de cuidado de los demás y también pedagógicas (amas de casa, profesoras, enfermeras, cocineras, etc.).

 

  • Aficiones:

Los patrones se aplican a los “hobbies” de manera similar:

  • los hombres tendrían interés en actividades físicas tales como la mecánica o el fútbol y de dominancia, como la política.
  • Las mujeres se centrarían más en aficiones estéticas (moda, arte) o en la socialización de las emociones (conversaciones con las amigas, prensa rosa).

 

 

 

 

Eleanor Maccoby (1995) nos apunta que las estructuras sociales que emergen en los grupos de varones y hembras son diferentes:

Los grupos de varones tienden a ser mayores y más jerarquizados. Los modos de interrelación en los grupos de chicos y de chicas se van diferenciando progresivamente, y los diferentes estilos parecen reflejar diferentes agendas de intereses. A los chicos les preocupa más la competición, la dominación, establecer y proteger un terreno propio, y probar su virilidad; y para esos fines son más dados a enfrentarse a otros chicos directamente, asumiendo riesgos, aceptando desafíos, haciendo exhibiciones de su ego y ocultando su debilidad.

Entre los chicos hay una cierta cantidad de charla sexual (y sexista) encubierta, así como una predisposición a la elaboración de posturas homofóbicas. Las chicas, a pesar de que les preocupa conseguir sus propios objetivos individuales, están más motivadas que los chicos para mantener la cohesión y la cooperación del grupo, así como para amistades que les permitan apoyarse mutuamente. Sus relaciones son más íntimas que las de los chicos.

El estadio evolutivo donde más se exacerban estas diferencias es la infancia y la pre-adolescencia. En estas edades se produce una verdadera “segregación de género”, rota en pocas ocasiones y con severas penalizaciones sociales para aquellos niños que la transgreden (no tanto para las niñas). Hasta el momento las explicaciones que se han dado a este fenómeno son enrevesadas y casi nunca basadas en pruebas empíricas.

 

2. Orientación afectivo-sexual

La orientación afectivo-sexual vendría a ser hacia donde yo oriento mis deseos y mis afectos. Las personas solemos etiquetarnos en uno de los siguientes tres grupos:

-          Heterosexual: Sería aquella persona que desea a las personas del sexo opuesto.

-          Homosexual: Siente atracción hacia las personas del mismo sexo al suyo.

-          Bisexual: Puede sentir deseo tanto por las personas del mismo sexo como del sexo contrario.

La realidad es que seguramente estos tres grupos (homo, bi y hetero) son una creación de nuestra cultura. Históricamente siempre ha habido personas que preferían las prácticas genitales o románticas con individuos de su mismo sexo, pero no se crea una categoría para esta preferencia hasta mediados del siglo XIX, cuando se dota a aquellos que tienen prácticas homoeróticas de una “personalidad” particular.

La orientación sexual no es un constructo claramente definido. Desde hace ya más de medio siglo diversos autores o grupos de investigación han creado modelos o “escalas” con más o menos acierto y combinando los aspectos que ya hemos mencionado o algunos más (Kinsey, 1948, Klein y cols, 1985; Berkey y cols, 1990; Storms, 1980).

homosexualidadTal vez el modo más útil de contemplar la orientación del deseo sea como un continuo “lineal”. Un continuo que pasaría de lo exclusivamente heterosexual (personas que no sienten ningún tipo de atracción, fantasías, sueños o deseos con personas de su mismo sexo) a lo exclusivamente homosexual. Dentro de este continuo es difícil cuando no imposible situarse en los extremos. Además, nuestra posición puede modificarse a causa de circunstancias especiales tales como estar en contacto únicamente con personas de nuestro mismo sexo (prisión, travesías marítimas, etc.) o vivir en un entorno muy homófobo. El pionero en plantear esta forma de entender la orientación del deseo fue Alfred Kinsey (1948), quien se expresaba así al respecto: “Los varones no representan dos conjuntos distintos, hetero y homosexuales, del mismo modo que el mundo no está dividido en ovejas y lobos, ni todas las cosas son blancas o negras. Un hecho fundamental en taxonomía es que la naturaleza rara vez presenta categorías opuestas. Sólo la mente humana las inventa así y las coloca en compartimentos estancos. El mundo de los seres vivos es continuo en todos sus aspectos. Cuanto antes aprendamos esto en lo concerniente a la sexualidad humana, más pronto llegaremos a comprender las realidades.”

 

Bibliografía

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